En nuestra clínica ofrecemos una atención especializada en Angiología y Cirugía Vascular ofrece una atención integrada al paciente con enfermedad vascular, unificando de una forma simple todos los elementos de la medicina vascular preventiva, con las técnicas diagnósticas y terapéuticas más actuales. Si buscas especialistas en cirugía vascular en Las Palmas, en Clínica Calderín te ofrecemos las técnicas de diagnóstico y tratamiento más avanzadas.


El sistema vascular se distribuye por todo el organismo, por eso es fundamental que ante la sospecha de cualquier vasculopatía, la exploración comprenda todo el árbol vascular.
Realizaremos interrogatorio y exploración física completa atendiendo a los pulsos, asimetrías y lesiones. Se palparán y auscultarán los distintos territorios vasculares con el fin de detectar posibles alteraciones y según los hallazgos, haremos doppler arterial o ecografía doppler.
Estudio de Patología Venosa
Estudio de Patología Arterial:
La enfermedad varicosa es la causa más frecuente de consulta en nuestra especialidad y en nuestra clínica. Síntomas como la pesadez, cansancio, hinchazón o edemas de las piernas son habituales.
Las varices son dilataciones venosas que impiden que la sangre retorne de forma correcta hacia el corazón. Se producen por una alteración de las válvulas venosas, que al no cerrarse correctamente, hacen que la sangre se acumule en las venas, haciendo que se dilate.
No se conoce una causa concreta que justifique el deterioro de las válvulas venosas y la consiguiente aparición de las varices . Sin embargo, si están demostrados una serie de factores que favorecen su aparición:
Los cambios hormonales durante la menstruación, embarazo o menopausia pueden ser un factor, debido a que las hormonas femeninas tienden a relajar las paredes de las venas.
Los cambios hormonales durante el embarazo también pueden jugar un papel importante así como la presión del útero sobre le drenaje venoso de las piernas
Los síntomas que pueden dar son: piernas pesadas , inflamación, fatiga, picor alrededor de las varices, tobillos hinchados, calambres, e incluso dolor en las varices dilatadas e inflamadas.
Las varices reticulares, varículas o las “arañas vasculares”, son la expresión cutánea de la dilatación de pequeños capilares. Con frecuencia relacionado con sensación de pesadez, “pinchazos” o cansancio en las piernas.
Las varices se pueden romper. Puede deberse a un traumatismo o de forma espontánea, a raíz de que la pared se vuelva extremadamente delgada. Esta hemorragia es continua e indolora. Remite mediante compresión.
El termino varices, es totalmente inespecífico y abarca desde las pequeñas varicosidades estéticas hasta las gruesas varices que provocan lesiones en la piel. Por ello, habitualmente se utiliza una clasificación que nos permita diferenciar los distintos tipos de varices y sus diferentes tratamientos.
La clasificación mas común es la denominada CEAP:

El correcto diagnóstico de las varices comienza por una exploración física, pero el método más completo es el Eco-doppler venoso.
En la primera consulta realizaremos un estudio ecográfico detallado, para descartar patología subyacente en ambos ejes safenos (vena safena interna y externa) o incluso en el sistema venoso profundo y ofreceremos el tratamiento oportuno individualizando cada caso.
No todas las varices se tratan de la misma forma, hay casos en los que solo debemos aplicar medidas higiénico-dietéticas (perder peso, evitar estancias prolongadas en bipedestación, realizar ejercicio físico, no fumar, etc). En otros casos, es necesario utilizar medias de compresión o medicamentos venotónicos y en otros pacientes hay que utilizar el tratamiento quirúrgico en sus diferentes variantes.
Es decir, el tratamiento de las varices tiene que ser personalizado y en cada paciente hay que utilizar uno o varios métodos para su correcto tratamiento.
Nuestro equipo cuenta con una amplia experiencia en el tratamiento de esta enfermedad.
Se pueden aplicar diferentes técnicas en función de varios factores: el estado del paciente, la localización de las varices, su tamaño y la dilatación de las mismas. Para las arañas vasculares o telangiectasias utilizaremos la escleroterapia. En las varices de mayor tamaño se utiliza la esclerosis con microespuma y la cirugía.
La escleroterapia consiste en inyectar una solución directamente en la vena que hace que cicatrice, forzando la sangre a reencaminarse a través de venas sanas. La vena colapsada es absorbida por el tejido local y con el tiempo desaparece. Después de la escleroterapia, las venas tienden a desaparecer en el plazo de dos o tres semanas, algunas más grandes pueden tardar entre tres y cuatro meses. Se suelen necesitar varias sesiones para lograr los resultados deseados.
No todas las varices pueden tratarse con esta técnica, ya sea por localización o por tamaño y características de la variz.
En nuestra clínica realizarmos diferentes técnicas de escleroterapia:
No existe un método quirúrgico mejor que otro a la hora de tratar las varices. Este dependerá de las características del paciente (edad, peso, intervenciones previas), de las venas a tratar y del eco Doppler venoso previo que realizaremos en nuestra clínica. Todas las técnicas tienen sus limitaciones, por lo que valoraremos cada paciente de forma individual y personalizada realizando la más adecuada en cada caso.
Cirugía de Varices tradicional
La cirugía tradicional es la safenectomía o fleboextracción. Consiste en la extirpación de venas safenas internas o externas o flebectomías simples (microincisiones para extraer colaterales). Se trata de una cirugía ligeramente agresiva, que por lo general necesita una convalecencia más larga, pero permite eliminar la variz por completo y eliminar la posibilidad de que se produzca de nuevo al haberse extirpado. La extirpación quirúrgica de las venas reduce el dolor y mejora la aparición de la pierna.
Flebectomías con anestesia local
Se eliminan con anestesia local mediante microincisiones únicamente las varices tronculares. La recuperación es casi inmediata.
El sellado con cianocrilato busca sellar la vena para eliminar la variz. Primero se localiza la vena safena mediante ecografía Doppler, se realiza una pequeña incisión o punción y se introduce un catéter. Bajo visión ecográfica avanzamos ese catéter hasta cerca de la desembocadura de la vena safena en las venas profundas. Desde allí mediante un sistema de liberación controlada, se deposita el cianocrilato a lo largo de toda la vena, retirando poco a poco el catéter hasta el lugar donde lo hemos introducido.
Este sistema está basado en el uso del cianoacrilato para el sellado de aneurismas cerebrales, técnica ampliamente usada desde hace muchos años y con éxito contrastado en el tiempo.
El tratamiento de las varices colaterales se complementa en el mismo tiempo operatorio, con flebectomía por microincisiones o esclerosis con espuma según el tipo de variz , siempre buscando la mejor combinación entre resultado clínico y estético.
La cirugía de varices por radiofrecuencia, al igual que el sellado con cianocrilato, es una técnica mínimamente invasiva. Se lleva a cabo de forma ecoguiada practicando una punción o mini-incisión en el punto, por donde se introducirá un «catéter-guía», con un pequeño electrodo conectado a la consola de radiofrecuencia. Por efecto térmico se llevará a cabo la cauterización y sellado de la vena afectada.
El tratamiento de las varices colaterales se complementa en el mismo tiempo operatorio, con flebectomía por microincisiones o con esclerosis con espuma según el tipo de variz , siempre buscando la mejor combinación entre resultado clínico y estético.
Esta técnica se realiza mediante una punción ecoguiada o una mini-incisión a través de la cuales, se introduce una fibra láser en el interior del tronco de la vena safena, en toda la longitud de su segmento afectado. Una vez colocada la fibra,se realiza la oclusión por descarga térmica láser que conducirá a un posterior proceso de fibrosis, reabsorción y desaparición del tronco afectado.
El tratamiento de las varices colaterales se complementa en el mismo tiempo operatorio, con flebectomía por microincisiones o esclerosis con espuma según el tipo de variz , siempre buscando la mejor combinación entre resultado clínico y estético.
El pie diabético es una infección, ulceración o destrucción de tejidos profundos, relacionados con alteraciones de tipo neurológicas y distintos grados de enfermedad vascular periférica en los miembros inferiores que afecta, en mayor o menor medida, a los pacientes diagnosticados de Diabetes Mellitus.
Con frecuencia la enfermedad arterial asociada en este tipo de pacientes requiere tratamiento.
Debido a la alta prevalencia de Diabetes Mellitus, el pie diabético es una de las patología mas frecuentes a las que se enfrenta un cirujano vascular. El pie diabético forma parte de la formación en Angiología y Cirugía Vascular, siendo el especialista indicado para su correcto tratamiento.
Las infecciones del pie diabético esta asociadas con una alta morbilidad y mortalidad.
Los factores de riesgo para que aparezca una infección en un pie diabético son:
Neuropatía Sensitiva: Hay una percepción disminuida del dolor y de la temperatura, por esoo muchos pacientes tardan días en percibir que tienen una herida en el pie.
Neuropatía Motora: Produce deformidades del pie, lo que provoca zonas de aumento de presión que acaban provocando úlceras en él pie.
La Enfermedad Vascular Periférica: Empeora el flujo de sangre necesario para cicatrizar las úlceras y para tratar las infecciones
La Hiperglucemia empeora la función de los neutrófilos y reduce las defensas del paciente
Los Traumatismos en pacientes con uno o mas de estos factores de riesgo, provocan la aparición de heridas que tardan en cicatrizar y predisponen a infecciones secundarias.
La evaluación de un paciente con un pie diabético infectado tiene 3 etapas:
Para ello el cirujano vascular, realizará una historia clínica, un examen físico, radiografías del pie, Eco-doppler arterial de MMII y cultivo de las lesiones.
Si se demuestra que existe una Enfermedad Vascular periférica, puede ser necesario realizar un AngioTAC o una AngioResonancia de MMII.
Una vez valorado y diagnosticado el paciente, se procede al tratamiento que consiste en:
La Endarterectomía consiste en abrir la arteria lesionada, limpiarla de las placas de ateroma y volver a cerrarla con un parche. El Bypass consiste en establecer un nuevo conducto (vena o prótesis), suturarlo a una zona sana de la arteria y saltar sobre la zona enferma para volver a suturarlo a una zona arterial sana, más distal.
Las técnicas endovasculares consisten, básicamente, en puncionar una arteria desde la piel, introducir una guía (alambre) por dentro de la arteria, atravesar con ella las lesiones y posteriormente dilatarlas con un balón o con un stent (muelle) para mantenerla abierta.
El edema es una hinchazón causada por el exceso de líquido atrapado en los tejidos del cuerpo. Si bien el edema puede afectar cualquier parte del cuerpo, se puede observar con mayor frecuencia en manos, brazos, pies, tobillos y piernas.
Para comprender la posible causa del edema, en nuestro centro, realizaremos una exploración física completa e interrogatorio. A menudo, esta información es suficiente para determinar la causa de fondo del edema. En algunos casos, puede ser necesario la realización de ecografía o solicitar pruebas adicionales como análisis de sangre, orina u otras pruebas de imagen.
El linfedema se produce cuando el sistema linfático no es capaz de drenar la linfa y provoca una hinchazón por acumulación de líquido en los tejidos blandos del cuerpo.
La linfa es un líquido formado por proteínas, agua, hidratos de carbono y células que ayudan a combatir enfermedades e infecciones. Se transporta desde los tejidos por el sistema linfático hasta devolverla nuevamente al sistema venoso en las venas subclavias.
Se clasifica en dos tipos según su origen:
Diagnóstico:
Para diagnosticar el linfedema se pueden utilizar las siguientes pruebas y procedimientos:
Examen físico y antecedentes: examen del cuerpo para chequear los signos generales de salud, incluso verificar si hay signos de enfermedad, como masas o anormalidades. También se toman los antecedentes de los hábitos de salud del paciente, así como los antecedentes médicos de sus enfermedades y tratamientos anteriores.
Linfogammagrafía isotópica: método que se usa para revisar el sistema linfático en busca de enfermedad. Se inyecta en el cuerpo una pequeña cantidad de una sustancia radiactiva que fluye a través de los conductos linfáticos y que absorben los ganglios. Se usa un escáner o una sonda para seguir el movimiento de esta sustancia. La linfogammagrafia se usa para encontrar el ganglio linfático centinela (el primer ganglio que recibe linfa del tumor) o para diagnosticar ciertas enfermedades o afecciones, como el linfedema.
RMN resonancia magnética nuclear): procedimiento para el que se usa un imán, ondas de radio y una computadora para crear imágenes detalladas de áreas internas del cuerpo.
Los pacientes deben tomar medidas para prevenir el linfedema o para evitar que empeore.
Las medidas preventivas incluyen las siguientes:
Las bacterias pueden ingresar en el cuerpo a través de un corte, un rasguño, una picadura de insecto u otra lesión en la piel. El líquido que el linfedema atrapa en los tejidos del cuerpo hace más fácil que las bacterias crezcan y causen infecciones. Observar si hay signos de infección como enrojecimiento, dolor, hinchazón, calor, fiebre o rayas rojas debajo de la superficie de la piel. La atención cuidadosa de la piel y las uñas ayuda a prevenir infecciones.
Es importante mantener los líquidos del cuerpo en movimiento, especialmente a través de un área con linfedema o en áreas donde se puede presentar un linfedema.
Evitar que la sangre se acumule en el miembro afectado.
El ejercicio no aumenta la probabilidad de que se presente linfedema en los pacientes que tienen riesgo de padecerlo. Anteriormente, se aconsejaba a estos pacientes que evitaran ejercitar el miembro afectado. En la actualidad, los estudios mostraron que el ejercicio lento y controlado es seguro y hasta puede ayudar a impedir que se presente el linfedema. En los estudios también se observó que el ejercicio de la parte superior del cuerpo no aumenta el riesgo de linfedema en los pacientes intervenidos de cáncer de mama.
Tratamiento del linfedema
El objetivo del tratamiento es controlar la hinchazón y otros problemas que causa el linfedema.
El daño al sistema linfático no se puede reparar. El tratamiento se administra para controlar la hinchazón que causa el linfedema e impedir que se presenten o empeoren otros problemas. La fisioterapia (sin medicamentos) es el tratamiento estándar. El tratamiento puede incluir una combinación de varios métodos físicos. La meta de estos tratamientos es ayudar a que el paciente continúe con sus actividades de la vida diaria, reducir el dolor y mejorar la capacidad para moverse y usar el miembro (brazo o pierna) con linfedema. Por lo general, no se usan medicamentos para el tratamiento a largo plazo del linfedema.
El tratamiento del linfedema puede incluir los siguientes abordajes:
Prendas elásticas de compresión
Las prendas elásticas de compresión (medias o mangas) están confeccionadas con tela que presiona en forma controlada diferentes partes del brazo o la pierna para ayudar a circular el líquido e impedir que se acumule. Algunos pacientes pueden necesitar que estas prendas se confeccionen a medida para que se ajusten correctamente. El uso de una prenda elástica de compresión durante el ejercicio puede ayudar a prevenir la hinchazón en el miembro afectado. Es importante usar prendas elásticas de compresión cuando se viaja en avión porque el linfedema puede empeorar en grandes altitudes.
Ejercicio
Tanto los ejercicios livianos como los ejercicios aeróbicos (actividad física que hace que el corazón y los pulmones trabajen más intensamente) ayudan a que los vasos linfáticos saquen la linfa del miembro afectado y a reducir la hinchazón.
Si se presentó el linfedema, usar prendas elásticas de compresión.
Los pacientes que tienen linfedema deben usar una prenda elástica de compresión bien ajustada durante la ejecución de todos los ejercicios que afectan el miembro o la parte del cuerpo afectados. Los pacientes que no tienen linfedema no necesitan usar prendas elásticas de compresión cuando realizan ejercicios.
Las pacientes intervenidas de cáncer de mama deben empezar con ejercicios suaves de la parte superior del cuerpo e ir aumentándolos lentamente.
En algunos estudios de pacientes intervenidos de cáncer de mama se observa que los ejercicios de la parte superior del cuerpo son seguros para las mujeres que tienen linfedema o que corren el riesgo de tenerlo. El levantamiento de pesas que aumenta lentamente el peso puede impedir que el linfedema empeore. El ejercicio debe comenzar a un nivel muy bajo, aumentar lentamente con el transcurso del tiempo y ser supervisado por el terapeuta de linfedema. Si el ejercicio se interrumpe durante una semana o más, debe comenzar nuevamente a un nivel bajo y aumentarse lentamente.
Vendas
Una vez que el líquido sale del miembro hinchado, los vendajes pueden ayudar a prevenir que el área se vuelva a llenar de líquido. Los vendajes también ayudan a aumentar la capacidad de los vasos linfáticos de movilizar la linfa. Las vendas a veces pueden ayudar al linfedema que no mejoró con otros tratamientos.
Cuidado de la piel
La meta del cuidado de la piel es prevenir la infección e impedir que la piel se seque y se rompa.
Terapia combinada
La fisioterapia combinada es un programa que incluye masajes, vendajes, ejercicios y cuidado de la piel que administra un terapeuta capacitado. La terapia combinada también se llama terapia descongestiva compleja.
Dispositivo de compresión
Los dispositivos de compresión son bombas conectadas a una manga que se envuelve alrededor del brazo o la pierna y aplica presión en forma intermitente. La manga se infla y se desinfla en un ciclo cronometrado. Esta acción de bombeo puede ayudar a mover el líquido a través de los vasos linfáticos y las venas, e impedir que el líquido se acumule en el brazo o pierna. Los dispositivos de compresión pueden ser útiles cuando se agrega a la terapia combinada. El uso de estos dispositivos debe ser supervisado por un profesional capacitado porque demasiada presión puede dañar los vasos linfáticos cerca de la superficie de la piel.
Pérdida de peso
Los pacientes que tienen sobrepeso pueden mejorar el linfedema si pierden peso.
Farmacoterápia
El linfedema generalmente no se trata con medicamentos. Se pueden usar antibióticos para tratar y prevenir las infecciones. Otros tipos de medicamentos, como los diuréticos o los anticoagulantes, habitualmente no son útiles y pueden empeorar el linfedema.
Cirugía
Cuando la causa del linfedema es el cáncer, puede requerir cirugía.
Terapia de masaje
La terapia de masaje (terapia manual) para el linfedema debe comenzar con alguien especialmente entrenado para tratar el linfedema. El masaje puede ayudar a mover la linfa fuera del área hinchada hacia un área con vasos linfáticos que funcionan bien. Se puede enseñar a los pacientes a realizar ellos mismos este tipo de terapia del masaje.
Cuando se realiza correctamente, la terapia de masaje no causa problemas médicos. No se debe aplicar masajes sobre ninguna de las siguientes áreas:
Cuando el linfedema es grave y no mejora con tratamiento, puede haber otros problemas que lo causan.
A veces, el linfedema grave no mejora con tratamiento o se presenta varios años después de la cirugía. Si no hay una razón conocida, los médicos tratarán de investigar si la causa del problema es algo más que el cáncer original o el tratamiento de cáncer, por ejemplo otro tumor.
El linfangiosarcoma es un cáncer de los vasos linfáticos poco frecuente y de crecimiento rápido. Es un problema que se presenta en algunos pacientes de cáncer de mama y aparece, en promedio, 10 años después de una mastectomía. El linfangiosarcoma empieza con lesiones de color púrpura en la piel, que pueden ser planas o levantadas. Se utiliza una exploración por TC (escáner) o RMN (resonancia magnética) para verificar si hay un linfangiosarcoma. Por lo general, el linfangiosarcoma no se puede curar.
El lipedema consiste en una distribución anormal de la grasa en los miembros inferiores y/o superiores, que puede producir dolor y no responde a dieta ni ejercicio.
El lipedema tiene como signo principal una manera determinada de distribución de la grasa, por lo que, en la mayoría de los casos, por la observación se diferencia de cualquier tipo de obesidad, sobre todo en su forma de reaccionar a un estilo de vida saludable. Las células adiposas afectadas por lipedema tienen una respuesta muy limitada a las dietas y a la realización de ejercicio físico.
Las células adiposas enfermas de piernas y brazos, van progresivamente aumentando de tamaño de forma desproporcionada al resto del tejido corporal de piernas y brazos. Con el tiempo, este aumento de volumen conlleva un aumento de la presión en los tejidos, dando lugar a dolor. La figura de las mujeres que padecen lipedema suele presentarse con una cintura muy estrecha en comparación con las extremidades.
Los síntomas que produce el lipedema incluyen los siguientes: dolor, incapacidad de pérdida de peso, forma de copa en los tobillos, fragilidad capilar, facilidad en la aparición de hematomas, etc.
El lipedema es una enfermedad y no es un problema únicamente estético, y su tratamiento pertenece a la especialidad de Cirugía Plástica, pero debido a que se trata de una enfermedad que requiere un diagnóstico diferencial, por la similitud de su sintomatología con otras patologías (daño venoso, obesidad, daño en el sistema linfático), ante una sospecha de lipedema debe realizarse siempre valoración por un cirujano vascular que realizará ecografía Doppler del miembro involucrado.
Las pruebas que se realizarán para su diagnóstico diferencial son:
Tras descartar patología venosa o linfática, el paciente debe ser valorado por el cirujano plástico especialista en lipedema, ya que será el único capacitado para realizar las técnicas existentes para tratar la enfermedad, como la liposucción.
Las úlceras de la extremidad inferior son un trastorno frecuente que produce molestias e incapacidad significativas. Una úlcera se define como una ruptura de la piel con deterioro del tejido subcutáneo profundo. Esta ruptura puede extenderse más allá del músculo y el hueso contiguos. Los mecanismos por los cuales se forman las úlceras son varios y comprenden la neuropatía (daño de los nervios), la infección, la isquemia (disminución del flujo de sangre) y las alteraciones en la mecánica con la que funciona el pie.
Tres causas de las úlceras en las piernas son responsables de casi el 95% de ellas:
En el 10-15% de los pacientes hay una combinación de dos o más causas.
Consiste en la formación de un coágulo de sangre ( o trombo) dentro de una vena. El sistema venoso del cuerpo humano se divide en sistema venoso profundo y sistema venoso superficial y aunque el termino mas coloquial es el de tromboflebitis, en realidad el termino correcto debe ser Trombosis Venosa Profunda (cuando afecta a venas del sistema venoso profundo), Trombosis Venosa Superficial (cuando afecta a venas del sistema venoso superficial) y Varicotrombosis (cuando el trombo se forma dentro de una variz).
Trombosis Venosa Superficial y Varicotrombosis: Se caracteriza por dolor, inflamación, enrojecimiento y cordón duro y doloroso en cualquier vena superficial (debajo de la piel)

Trombosis Venosa Profunda: La trombosis venosa profunda se produce cuando se forma un coágulo de sangre (trombo) en una o más venas profundas del cuerpo, generalmente en las piernas.
Se caracteriza por dolor , aumento de volumen de la pierna (o brazo), tumefacción y sensación de presión. Puede originar complicaciones como la embolia pulmonar o síndrome postflebítico. Hay que tener en cuenta que hasta el 50% de las trombosis venosas profundas pueden ser asintomáticas.
Hay que acudir a un especialista en Angiología y Cirugía Vascular quien practicará una exploración física y un Eco-doppler venoso. Ademas se solicitarán diferentes pruebas para averiguar la causa de la trombosis.
En el caso de las trombosis superficiales es suficiente con tratamiento analgésico, Heparina de bajo peso molecular, antiinflamatorios y media elástica. Sin embargo las trombosis venosas profundas son potencialmente más graves y se deben anticoagular con heparina y posteriormente con anticoagulantes orales. Según la causa o la gravedad de la trombosis pueden ser necesarios otros tratamientos.
Esta enfermedad ocurre cuando se produce un estrechamiento de la luz arterial en los vasos fuera del corazón. Existen múltiples causas que pueden llevar a esta situación.
La arteriosclerosis es una enfermedad generalizada que puede afectar, en mayor o menor medida, a diferentes arterias del organismo y consiste en el depósito de placas de ateroma en la pared de las arterias, produciendo un estrechamiento de las mismas y en consecuencia un déficit en el aporte de sangre a los grupos musculares que dependen de esas arterias; en este caso de las extremidades inferiores.
La forma clínica de esta enfermedad en los miembros inferiores se da en forma de dolor al caminar (claudicación, “enfermedad del escaparate”) o en las fases más avanzadas dolor en situación de reposo o incluso lesiones en los pies/piernas.
La enfermedad cerebrovascular es la expresión de la arteriopatía periférica en el territorio carotideo y vertebral. La afectación de dichas arterias podría ser una de las causas de embolias e infartos cerebrales. Por esta razón, es importante el despistaje y diagnóstico precoz de la enfermedad cerebro-vascular, para lo cual en nuestra clínica realizamos Ecografía de troncos supra-aórticos (carótidas) a todos los pacientes con enfermedad arterial periférica.
Es más frecuente en varones mayores de 70 años y los factores de riesgo de esta enfermedad son los de la arterioesclerosis.
Ser fumador es el factor más importante para su desarrollo.
Otros factores de riesgo son la Diabetes Mellitus, la Hipertensión Arterial y la Hipercolesterolemia.
En fases iniciales de la enfermedad, los pacientes están asintomáticos a pesar de tener lesiones en las arterias, pueden caminar sin detenerse aunque en ocasiones pueden referir cierto cansancio de piernas que no es proporcional a la actividad que han realizado.
A medida que progresa la enfermedad, aparece el síntoma más conocido, la claudicación intermitente o enfermedad del escaparate. En estos pacientes, a medida que caminan más distancia, se va produciendo un déficit en el aporte de oxigeno a los músculos de las piernas, apareciendo dolor en nalgas y/o pantorrillas que les obliga a detenerse, momento en el que desaparece el dolor. Cuando vuelven a caminar una distancia similar, vuelve a reaparecer el dolor.
En fases mas avanzadas, a medida que va progresando la enfermedad, sigue disminuyendo el aporte sanguíneo a la pierna y puede aparecer lo que denominamos isquemia crítica que inicialmente se puede manifestar como dolor en reposo y en la fase final aparecen lesiones tróficas (heridas que no cicatrizan o necrosis/gangrena de los dedos).
Diagnóstico
Una historia clínica detallada y un examen físico vascular nos van a dar un diagnóstico inicial de sospecha, que podemos confirmar con varias pruebas complementarias como:
La base de todo tratamiento en estos pacientes, pasa por intentar controlar los factores de riesgo y por modificar los hábitos de vida.
Hay que suspender el consumo de tabaco, establecer una dieta mediterránea, controlar la diabetes, la hipertensión y la hipercolesterolemia. También deben hacer ejercicio físico y caminar a diario. Proteger los pies, utilizando calzado cómodo, crema hidratante y cuidado de callosidades y uñas, para evitar lesiones cutáneas.
El tratamiento médico incluye fármacos antiagregantes, fármacos vasodilatadores y fármacos para disminuir el colesterol.
El tratamiento quirúrgico queda relegado para pacientes con enfermedad avanzada (dolor de reposo o lesiones tróficas) o en casos aislados de claudicación a cortas distancias cuando la lesión causante se localice en las arterias iliacas.