Varices durante el embarazo: ¿cómo prevenirlas y tratarlas?

Clínica vascular en Las Palmas

Varices durante el embarazo: ¿cómo prevenirlas y tratarlas?

Las varices son una condición común que muchas mujeres experimentan durante el embarazo. Factores como el aumento de peso y la genética desempeñan un papel importante en su formación y además la probabilidad de que se padezcan aumenta con cada embarazo posterior.

Los síntomas suelen aparecer durante el primer trimestre, cuando el útero empieza a crecer y aumenta la presión en la región pélvica, lo que a su vez incrementa la presión en las extremidades inferiores.

La hinchazón de los tobillos y las venas visibles en las piernas son los signos más evidentes de problemas circulatorios. Las varices pueden hacerse más evidentes durante el último trimestre debido al aumento de tamaño del útero que ejerce presión sobre la vena cava inferior (la vena más grande del cuerpo), que transfiere la sangre de los pies y las piernas de vuelta al corazón. Con la presión -ya sea por el aumento del volumen sanguíneo para compensar la placenta o por el aumento de peso durante el embarazo- las venas pueden empezar a dilatarse. Esto puede hacer que las válvulas funcionen mal, interrumpiendo el flujo sanguíneo en una sola vía para pasar a un flujo en ambas direcciones dentro de la vena y, por ende, la sangre puede acumularse dando lugar a las varices.

También influyen en su aparición o empeoramiento los picos o cambios hormonales que ocurren en la gestación.

Al tener gran componente hereditario, no hay mucho que se pueda hacer para garantizar la prevención, pero la educación sobre el tema y las medidas preventivas pueden ayudar a disminuir la gravedad de los síntomas durante el embarazo.

Estas venas visibles, aunque alarmantes a la vista, no suponen peligro. Es muy probable que las varices que aparecen durante el embarazo desaparezcan por sí solas en los tres o cuatro meses siguientes al parto, al igual que las arañas vasculares que aparezcan durante el embarazo. Si persisten durante más de cuatro meses, sería prudente consultar a un especialista en venas para corregir su mal funcionamiento.

¿Por qué ahora?

Incluso las personas que gozan de «salud perfecta» pueden sufrir varices durante el embarazo. Las varices están relacionadas con una serie de cambios que se producen durante el embarazo, como los siguientes:

  • Un aumento del volumen sanguíneo para alimentar la placenta. Este aumento de volumen agranda las venas.
  • Aumento de peso excesivo a medida que el feto crece, lo que ejerce tensión y presión sobre las extremidades inferiores.
  • Cambios hormonales (concretamente la progesterona) que disminuyen el flujo de sangre al corazón, provocando que las venas más pequeñas de la pelvis y las piernas se hinchen.

Estos factores no son controlables. Por lo tanto, la única forma de hacer frente a estos problemas es manejarlos a medida que surgen o practicar métodos para mejorar la circulación.

¿Qué hacer y qué no hacer?

  1. Evite sentarse o permanecer en la misma posición durante largos períodos de tiempo.
  2. Realice ejercicio físico de forma regular. Pruebe opciones de bajo impacto como nadar, caminar, yoga, pilates.
  3. Pregúntele a su médico sobre el aumento de peso objetivo. Mantenerse dentro de los límites de peso recomendados por su ginecólogo es una buena forma de controlar el exceso de presión sobre sus venas. El sobrepeso, más allá de lo que su médico haya indicado como saludable durante su embarazo, supone una mayor exigencia para su sistema circulatorio.
  4. Mantenga una dieta equilibrada. Los alimentos con vitamina C ayudan al organismo a producir colágeno y elastina, que contribuyen a mantener la vitalidad de los vasos sanguíneos y las paredes de las venas.
  5. Use ropa cómoda. Evite llevar ropa ajustada o restrictiva, ya que puede dificultar el flujo sanguíneo.
  6. Duerma sobre su lado izquierdo. Esto alivia la presión sobre los vasos sanguíneos principales, mejorando la circulación.
  7. Evite las actividades extenuantes como el levantamiento de objetos pesados. Incluso el esfuerzo al ir al baño puede ejercer presión sobre las venas, por lo tanto, asegúrese de tomar alimentos ricos en fibra.
  8. Use medias de compresión y eleve las piernas para controlar la hinchazón.

¿Cuál es la conclusión?

Desafortunadamente, dado que gran parte del desarrollo de las venas varicosas está fuera de su control, no existe un método científico para evitar que las varices aparezcan durante el embarazo. Sin embargo, ser consciente de las opciones de estilo de vida y las mejores prácticas puede ayudar a mantener o prevenir el empeoramiento de las varices. Probablemente las venas varicosas le parezcan poco atractivas, incómodas, dolorosas o le piquen, pero es muy poco probable que supongan una amenaza para usted o su bebé. Es importante recordar que, al igual que las estrías, las varices suelen ser hereditarias, y es más probable que las padezca si sus padres o abuelos las tuvieron. También es más fácil que le aparezcan varices si tiene más de un embarazo o si está embarazada de varios bebés. Lo más importante que puede hacer es vigilar sus síntomas, sobre todo en los meses posteriores al parto. Si las varices no han disminuido después de cuatro meses, es hora de contactar con una clínica especializada y evaluar sus opciones de tratamiento.

No recomendamos el tratamiento durante el embarazo, pero antes y después del embarazo es perfectamente seguro programar tratamientos de eliminación de venas varicosas. En nuestra clínica nuestros especialistas le asesorarán y orientarán sobre los distintos tipos de tratamientos que se podrían realizar en su caso particular. No tiene que vivir con varices de por vida tras el embarazo.

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